PRIMITIVO CAJÓN DEL SIMPECADO
La primitiva carreta de madera, realizada en 1935, se hizo a instancias de don José Luís Escacena y don Manuel Pineda, y fue pintada por don José Gutiérrez. Era esta primera carreta toda de madera, por completo cerrada salvo un balconcito que miraba a donde la yunta, y que era el altar de la Virgen y la hornacina donde se colocaban las pocas velas y menos flores que allí cabían. Y así, la Señora quedaba protegida en su Simpecado de los azares de la peregrinación, ya fuese lluvia o viento, calores o fríos, blanduras o polvo; porque su imagen no sufriese descalabro ni daño alguno. Dicho cajón lucía sobre el balconcillo donde se colocaba el Simpecado de la Virgen Santísima, un escudo real con estampas del Sagrado Corazón de Jesús a entrambos lados. También llevaba el susodicho cajón unos dibujos de los evangelistas, en pintura de muchos y finos colores, y representaban a San Juan, a San Lucas, a San Mateo, también mentado Leví, y a San Marcos.
CARRETA ACTUAL
En 1965 se estrena carreta de plata, obra de la orfebrería sevillana Villareal, y maderas de Pineda-Terán. Labrada de fino encaje y estilo entre barroco y churrigueresco, cubierta por un palio de plata que sostienen seis torneadas columnas. Y sobre esta techumbre vuela una paloma blanca que quiere representar al Espíritu de Dios. Tienen las dichas columnas y muchos enseres, así las jarras como los candelabros, troquelados o grabados a buril los nombres y apellidos de las personas que los donaron. Rematan los extremos delantero y trasero del palio dos medallones repujados en plata. Y se cuenta en uno la aparición de la virgen al cazador, por la parte de fuera de la carreta, y por dentro se representa la venida del Paráclito al Sagrado Colegio Apostólico el domingo de Pentecostés ; y en otro que mira a la parte de atrás, por la parte de fuera haya una Santísima Trinidad , y el escudo de La Puebla por la opuesta. Igualmente aparece en las ruedas de la Carreta dos Bocines (TAPACUBOS) de plata repujada, en ellas aparece labradas y camufladas dos erres (R) una en cada Bocín, son una joya de los talleres de Villarreal, regalo de dos hermanos de la Hermandad que por decisión propia aparecen como anónimos.



















